GUÍA PAU DEFINITIVA MADRID 2026
Apuntes PAU Madrid 2026
Lengua Castellana y Literatura
Material interactivo · Fuente Lexend · 9 temas de literatura · Plantilla oficial de comentario
Bloque 1 · Comunicación
4 puntos · Elige uno de los dos textos · Plantilla oficial integrada
El texto atiende a tres principios: coherencia, cohesión y adecuación. Estos principios se analizan a través de los planos morfosintáctico, léxico-semántico y pragmático. NUNCA hagas un mero listado de elementos: cada rasgo debe ir acompañado de su función en el texto + cita entre comillas.
El texto como unidad máxima de comunicación atiende a tres principios: coherencia, cohesión y adecuación. Se configura en un total de [N] líneas distribuidas en [N] párrafos. Por consiguiente, a priori, podemos afirmar que nos encontramos ante [N] ideas principales.
La estructura interna está dispuesta en un "ordo naturalis" (Cicerón), en una disposición tripartita: de la línea 1 a la [N], la introducción ([qué dice]); de la línea [N] a la [N], el desarrollo ([qué dice + argumentos]); de la línea [N] a la [N], la conclusión ([qué dice]). Así pues, el método del autor es el [deductivo / inductivo].
PRAGMÁTICA — ADECUACIÓN:
Desde un punto de vista pragmático, el emisor pretende [informar / convencer / describir / contar / intercambiar] a un receptor [especializado / no especializado], pues el código utilizado es la lengua castellana en su registro [formal / informal] y un nivel [culto / estándar / vulgar]. Véanse cultismos / tecnicismos / extranjerismos como [ej. 1, ej. 2, ej. 3].
El canal es escrito y, por tanto, sigue la máxima “verbum volat, scriptum manet” (“las palabras vuelan, lo escrito permanece”), es decir, el lenguaje está sujeto a la correctio, el uso normativo. Asimismo, el texto está publicado en [periódico / medio / título].
Las funciones del lenguaje presentes son: la función referencial, que se observa en el uso de la 3.ª persona, la modalidad oracional enunciativa y el modo indicativo; y la función [expresiva / apelativa / poética / metalingüística], presente en [explicar y citar].
MORFOSINTAXIS — COHESIÓN:
Atendiendo al plano morfosintáctico, diferenciamos entre unidades mínimas y máximas. Respecto a las primeras, destacamos el predominio de sustantivos [abstractos / concretos] como [ej. 1, ej. 2, ej. 3], debido a que es un texto de carácter [informativo / reflexivo]. Los adjetivos utilizados son [calificativos / valorativos: marcan la subjetividad; explicativos/epítetos: embellecen; relacionales: marcan la objetividad]: [ej. 1, ej. 2].
Los tiempos deícticos verbales son: [pretérito perfecto simple / presente / futuro], que presenta una línea cronológica [progresiva / regresiva] o un [estatismo temporal] anclado en el [pasado / presente / futuro]. Por su valor estilístico destacamos las perífrasis verbales de tipo [modal / aspectual] como [citar].
En cuanto al determinante, predomina el artículo [determinado / indeterminado] pues refleja el principio de cooperación de Grice: una realidad [compartida / nueva] entre emisor y receptor. Los conectores textuales que dotan de cohesión son: [pero, sin embargo, además, por tanto… — citar y clasificar].
En las unidades máximas observamos el predominio de construcciones [paratácticas: texto divulgativo, rápido y sencillo / hipotácticas: texto especializado, lento y complejo]. Destacan las oraciones subordinadas adjetivas en la línea [N] («[cita]»), que dotan de precisión al texto. Una marca sintáctica de objetividad es el uso de oraciones impersonales / pasivas reflejas con «se» como «[citar]».
LÉXICO-SEMÁNTICA:
En el plano léxico-semántico, resaltamos el uso de un léxico [denotativo / connotativo]. Los campos [asociativos (diferente categoría) / semánticos (misma categoría)] del texto son: [campo 1, campo 2], lo que implica la coherencia textual. Las isotopías semánticas presentes son: [sinonimia / antonimia / hiperonimia / hiponimia] como [citar]; las isotopías léxicas por repetición: [palabras que se repiten].
TIPOLOGÍA TEXTUAL — respuesta 1C:
Atendiendo a María Victoria Escandell (Introducción a la pragmática), no existen textos puros, sino una arquitectura de variedades discursivas. La base discursiva del texto es [expositiva / argumentativa / narrativa / descriptiva / dialogal], que se ve implementada con secuencias [tipo]. Se trata de un texto [humanístico / periodístico / científico-técnico / jurídico-administrativo / literario / publicitario], adscrito al género [ensayo / artículo de opinión / columna / crónica / noticia / editorial / reportaje].
🗣️ Funciones del lenguaje — cómo justificarlas
| Función | Indicadores lingüísticos | Modo verbal | Persona |
|---|---|---|---|
| Referencial (SIEMPRE aparece) | Enunciados declarativos, modo indicativo, 3.ª persona | Indicativo | 3.ª sg / pl |
| Expresiva (F. Expresiva) | Deícticos de 1.ª sg: yo, mi, mis, mío, me; morfema desinencial del verbo 1.ª sg | Subjuntivo (dubitativo, desiderativo, exhortativo) | 1.ª sg |
| Apelativa (F. Apelativa) | Deícticos de 2.ª sg: tú, ti, tu, te, contigo; 2.ª pl: vosotros, os; morfema desinencial –s (2.ª sg), –is/–éis (2.ª pl) | Imperativo, oraciones interrogativas/exhortativas | 2.ª sg / pl |
| 1.ª pl → puede ser expresiva o apelativa | Nosotros, nuestro, nos — el emisor se incorpora al discurso | Indicativo / imperativo | 1.ª pl |
| Poética | Desviación del signo lingüístico: metáforas, ironía, comparaciones, aliteraciones | Cualquiera | Cualquiera |
| Metalingüística | Definición de conceptos, se habla de la propia lengua | Cualquiera | Cualquiera |
⏱️ Tiempos verbales — valor y uso
| Tiempo | Tipo | Función / contexto |
|---|---|---|
| Pretérito perfecto simple (PPS) | Pasado | Acciones acabadas en pasado. Texto narrativo o histórico. Línea cronológica regresiva. |
| Presente ACTUAL (deíctico) | Presente | Referido al momento de la enunciación: hoy, ahora, ya. Estatismo temporal en el presente. |
| Presente GNÓMICO (omnitemporal) | Presente | Verdades atemporales, máximas, leyes científicas. Textos humanísticos y de ensayo. |
| Presente HISTÓRICO | Presente | Acerca al lector hechos pasados con viveza narrativa. |
| Futuro | Futuro | Predicciones, hipótesis, incertidumbre. Línea cronológica progresiva. |
| Estatismo temporal (1 tiempo) | Cualquiera | Predomina un solo tiempo → texto de ensayo, artículo de opinión, texto humanístico. |
📄 Tipología textual completa (para la pregunta 1C)
| Variedad discursiva | Intencionalidad del emisor |
|---|---|
| 1. Contar → Narrativa | Secuencias narrativas |
| 2. Informar → Expositiva | Secuencias expositivas (divulgativas) |
| 3. Convencer → Argumentativa | Secuencias argumentativas |
| 4. Mostrar la realidad → Descriptiva | Secuencias descriptivas |
| 5. Intercambio comunicativo → Dialogal | Secuencias dialogales |
| Tipología textual | Características / código | Géneros |
|---|---|---|
| 1. Texto Humanístico | Arte, humanidades, política… lenguaje culto o estándar | Estudio (objetivo) / Ensayo (humanístico, puede ser subjetivo) / género de 9.º ut. |
| 2. Texto Científico-Tecnológico | Ciencia / tecnología | Texto científico-técnico |
| 3. Texto Jurídico-Administrativo | Leyes, normas, documentos oficiales | Ley, decreto, contrato, instancia |
| 4. Texto Periodístico | Comunicación → periódico; lenguaje estándar o divulgativo | Obj.: Noticia (narrativa), Reportaje, Entrevista · Subj.: Columna, Art. opinión, Crónica al día, Crítica, Editorial |
| 5. Texto Literario | Función poética predominante | Épico / Narrativo · Lírico · Dramático (no entran en EVAU) |
| 6. Texto Publicitario | Persuasión comercial | Anuncio, eslogan, spot |
🔗 Conectores textuales — ANEXO 1 completo
| Tipo | Subtipo | Función | Ejemplos |
|---|---|---|---|
| ADICIÓN — añaden una idea a otras anteriores | Aditivos propios | Introducen un nuevo dato del mismo valor | Además, también, aparte, asimismo… |
| Intensificadores | El elemento sumado es más significativo | Es más, más aún, encima, sobre todo… | |
| Culminativos | El último elemento lleva al máximo la línea anterior | Incluso, para colmo, hasta, por si fuera poco, ni siquiera… | |
| De confirmación | Aseguran la veracidad de la idea anterior | En realidad, en verdad, de hecho, en efecto… | |
| Comparativos | Establecen semejanzas entre hechos | Análogamente, igualmente, de igual manera… | |
| CAUSA Y EFECTO — conectan enunciados | Consecutivos e ilativos | El 2.º enuncia una consecuencia del 1.º | Por tanto, por consiguiente, entonces, así pues… |
| De apoyo argumentativo | El 2.º se deriva de supuestos previos | En vista de ello, siendo así, pues bien… | |
| REFORMULACIÓN — se expresa el mismo contenido de otra forma | Explicativos | Reformulan con igual alcance, diferente forma | Es decir, o sea, esto es, en otras palabras… |
| Rectificativos | Corrigen en todo o en parte un enunciado anterior | Mejor dicho, digo, quiero decir, o sea, más claramente… | |
| Recapitulativos / de resumen | Condensan información de enunciados anteriores | En resumen, resumiendo, en suma, en conclusión, en una palabra, en definitiva… | |
| Ejemplificativos | Presentan casos concretos de una idea general | Por ejemplo, así, pongamos por caso, tal como, a saber, verbigracia, concretamente… | |
| — | — | — | |
| ORDEN DEL DISCURSO — marcan partes distintas del texto | Presentadores | Señalan el comienzo del texto o de una parte | Para empezar, ante todo, antes de nada, primeramente, bueno, bien… |
| Continuadores | Añaden nuevos enunciados sin relación definida | Luego, después, así que, pues bien… (también los de adición) | |
| De transición | Señalan un cambio de tema | En otro orden de cosas, por otra parte… | |
| Digresivos | Cambian de tema de forma no justificada | Por cierto, a propósito, dicho sea de paso, entre paréntesis… | |
| De enumeración | Introducen los enunciados de una secuencia correlativa | En primer lugar, en segundo lugar, por último, por un lado, por otro, primero, segundo… | |
| De cierre | Marcan el último enunciado del texto o de una parte | En fin, para finalizar, para acabar… (también consecuencia, resumen) |
📋 Pasos del comentario — pulsa para desarrollar
1. Entre 40 y 50 palabras exactas — cuéntalas antes de entregar · 2. Contiene las ideas principales con coherencia interna · 3. Redactado con las palabras propias del estudiante · 4. No es una paráfrasis del texto ni un copiado · 5. Es objetivo: sin opiniones personales
1. Subraya la idea principal de cada párrafo (una frase). 2. Elimina ejemplos, repeticiones y detalles. 3. Redacta las ideas subrayadas con tus palabras, conectándolas. 4. Cuenta las palabras. Si hay más de 50, recorta. Si hay menos de 40, expande la idea principal.
«El estudiante debe mostrar su madurez intelectual, su capacidad de reflexión y su destreza en la argumentación. Es imprescindible que se exprese de forma personal y no conteste con fórmulas estereotipadas.»
Cuerpo argumental (~20 líneas): 3 argumentos que respalden la tesis. Incorpora mínimo 4 recursos literarios.
Conclusión (~5 líneas): Reafirma la tesis de forma concisa, ingeniosa y solemne.
| Tipo de argumento | Definición breve | Ejemplo |
|---|---|---|
| De autoridad | Cita a expertos/instituciones reconocidos | «Los médicos afirman que la luz de pantallas altera el sueño.» |
| Estadístico / datos | Cifras o estudios | «El 60% de los jóvenes consulta el móvil antes de dormir.» |
| De ejemplificación | Ejemplo concreto que demuestra la tesis | «Van Gogh solo vendió un cuadro en vida.» |
| De experiencia | Situaciones vividas que avalan la idea | Generalista, nunca «a mí me ha pasado». |
| De causa-efecto | Demuestra relación causa → consecuencia | «Si no estudias, no aprobarás.» |
| De analogía / semejanza | Compara con algo ya aceptado | «Como ocurre con el deporte, la práctica diaria es clave.» |
| Ético / de valores | Defiende por valores: justicia, libertad… | «Separar alumnos por sexo fomenta estereotipos.» |
| Emocional / afectivo | Genera empatía en el receptor | Describir el sufrimiento de una víctima. |
| De criterio sapiencial | Máximas, refranes, sabiduría popular | «Lo bueno si breve, dos veces bueno.» |
| De utilidad / pragmático | Lo útil frente a lo peligroso o inútil | «Aprender inglés abre más puertas.» |
Bloque 2 · Reflexión sobre la lengua
3 pts · Elige 1 de 2.1/2.2 (1,4 pts) + elige 2 de 2.3/2.4/2.5 (0,8 pts c/u)
| Función | Cómo identificarla | Ejemplo |
|---|---|---|
| Sujeto (S) | Concuerda con el V en número y persona. Puede ser tácito (Ø). | Los alumnos estudian. |
| CD | Sustituible por lo/la/los/las. Con persona: «a». | Leo un libro → Lo leo. |
| CI | Sustituible por le/les. | Doy flores a Ana → Le doy. |
| CRég | Preposición fija exigida por el verbo. No sustituible por pronombre átono. | Confío en ti. / Habló de ello. |
| CC | ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? | Llegó ayer por la tarde. |
| CPvo | Acompaña al V y al S/CD a la vez. Concuerda con ambos. | Llegaron cansados. |
| CAg | Solo en voz pasiva. Prep. «por». | Escrito por Cela. |
| Atributo | Con ser/estar/parecer. Sustituible por «lo». | Es inteligente → Lo es. |
| Letra / grupo | ¿Es un fonema? | Ejemplo |
|---|---|---|
| H | NO — la H es muda | «hola» → /o-l-a/ = 3 fonemas, 4 letras |
| CH | SÍ — un único fonema /tʃ/ | «chico» → /tʃ-i-k-o/ = 4 fonemas |
| LL | SÍ — un único fonema /ʎ/ | «llave» → /ʎ-a-b-e/ = 4 fonemas |
| B y V | Ambas = /b/ (un solo fonema) | «beso»/«veso» → mismo /b/ inicial |
| GE/GI o J | SÍ — representa /x/ | «gente» → /x-e-n-t-e/ = 5 fonemas |
| CE/CI (Madrid) | SÍ — representa /θ/ | «cena» → /θ-e-n-a/ = 4 fonemas |
⚙️ Formación de palabras
| Proceso | Definición | Ejemplo |
|---|---|---|
| Derivación | Prefijo y/o sufijo + lexema | pre+domin+ante |
| Composición | Dos o más lexemas unidos | saca+corchos |
| Parasíntesis | Prefijo+lexema+sufijo simultáneamente (no existe sin el prefijo) | en+roj+ecer |
| Acronimia | Iniciales leídas como palabra | ONG, AVE |
| Sigla | Iniciales leídas por separado | PCE, PSOE |
| Acortamiento | Reducción (apócope/aféresis) | bici, profe |
| Préstamo | Palabra de otra lengua | cool, sofá |
| Calco | Traducción literal | baloncesto ← basketball |
📚 Léxico-semántica
| Concepto | Definición | Ejemplo |
|---|---|---|
| Polisemia | Misma palabra, varios significados con origen común | banco: asiento / entidad / banco de peces |
| Homonimia | Formas iguales, origen diferente | vino (bebida) ≠ vino (v. venir) |
| Sinonimia | Significado igual o muy próximo | comenzar = iniciar = empezar |
| Antonimia | Significados opuestos | calor ≠ frío |
| Hiperonimia | El hiperónimo incluye a los hipónimos | animal > perro, gato |
| Denotación / Connotación | Significado objetivo / valores afectivos añadidos | casa (edificio) / hogar (afecto) |
🗺️ Variedades del español
| Variedad | Definición | Ejemplo |
|---|---|---|
| Diatópica (dialecto) | Variación geográfica | Andaluz, canario, rioplatense |
| Diastrática (sociolecto) | Variación por grupo social | Lenguaje culto, vulgar, jerga juvenil |
| Diafásica (registro) | Variación por situación comunicativa | Formal, coloquial, técnico |
| Bilingüismo | Uso de dos lenguas por un hablante/comunidad | Hablante catalán: catalán en casa, español en el trabajo |
| Diglosia | Dos lenguas con distinto prestigio: «alta» y «baja» | Catalán = lengua «baja» durante el franquismo |
Bloque 3 · Educación Literaria — 9 temas
3 pts · 3.1 ó 3.2 (2 pts) + 3.3 ó 3.4 (1 pt) · Exposición de conjunto, NO catálogo
3.1 / 3.2: «Es preciso que haga una exposición de conjunto donde demuestre un conocimiento global del movimiento literario en cuestión y de la significación de los autores y de sus obras, más allá de un mero catálogo de estos.»
3.3 / 3.4: «El estudiante debe mostrar su conocimiento de la obra leída, relacionarla con el movimiento o tendencia literarios a los que pertenece y destacar su importancia en relación con su contexto sociohistórico y la tradición literaria.»
Contexto histórico → Características del movimiento (integradas en prosa, no en lista) → Autores y obras mencionados dentro del discurso explicando su SIGNIFICACIÓN → Valoración de conjunto. Nunca: «Los autores son A, B y C. Sus obras son X, Y y Z.»
2. Analiza 4-5 rasgos del movimiento en el texto: «Un rasgo característico de [movimiento] es… Así lo evidencia: "[cita]"… lo que refleja [efecto/intención].»
3. Cierra con una valoración de conjunto (2-3 líneas): importancia del movimiento e integración de autores/obras en el discurso.
| Señal en el texto | Rasgo del Realismo/Naturalismo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Descripción minuciosa y objetiva | Observación y documentación de la realidad. Narrador omnisciente. | «La descripción minuciosa del entorno, propia del Realismo, se aprecia en "…", lo que responde al principio de verosimilitud.» |
| Narrador en 3.ª persona | Narrador omnisciente: lo sabe todo, actitud distanciada. | «El narrador omnisciente en 3.ª persona, técnica realista, se observa en "…"» |
| Lenguaje según condición social | Personajes hablan según su clase. Diálogos diferenciados. | «El lenguaje diferenciado refleja la condición social del personaje, como evidencia "…"» |
| Determinismo / ambiente sórdido | Naturalismo: el personaje es víctima de herencia genética y entorno. | «El determinismo naturalista se aprecia en cómo el entorno condiciona fatalmente al personaje en "…"» |
| Intención moral | Las obras pretenden conocer mejor al ser humano y mejorar la sociedad. | «La intención moral realista se manifiesta en la crítica social implícita de "…"» |
| Señal en el texto | Rasgo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Musicalidad y sensorialismo | Modernismo: alejandrinos, cromatismo, sinestesias, léxico exótico. | «La musicalidad y el sensorialismo modernistas se aprecian en el uso de "…"» |
| Evasión y exotismo | Mundos lejanos, cisne, jardines, épocas pasadas. | «La evasión escapista del Modernismo se manifiesta en "…"» |
| Angustia existencial | Gen. del 98: fe, duda, sentido de la vida, muerte. | «La angustia existencial del 98 se aprecia en el debate interior del personaje: "…"» |
| Paisaje castellano / intrahistoria | Paisaje como símbolo del alma nacional. Vida cotidiana anónima. | «El interés por la intrahistoria, propio del 98, se refleja en "…"» |
| Estilo sobrio y antirretórico | Frases cortas, léxico preciso, sin adorno superfluo. | «El estilo antirretórico del 98 se manifiesta en la sobriedad expresiva de "…"» |
| Señal en el texto | Rasgo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Arte puro / deshumanización | Ausencia de sentimentalismo. Arte para minorías selectas. | «La deshumanización del arte, rasgo novecentista, se aprecia en "…"» |
| Prosa lírica y sensorial | Imágenes sensoriales, metáforas originales, ritmo cuidado. | «La prosa lírica novecentista se manifiesta en "…"» |
| Intelectualismo y racionalismo | Reflexión intelectual. Distancia irónica. Cuidado extremo del estilo. | «El intelectualismo novecentista se aprecia en el tono reflexivo y analítico de "…"» |
| Poesía pura / depuración (JRJ) | Eliminación de lo anecdótico. Verso libre. Búsqueda de lo esencial. | «La búsqueda de la poesía pura, propia de Juan Ramón Jiménez, se manifiesta en "…"» |
| Señal en el texto | Rasgo / ismo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Ruptura con la lógica/sintaxis | Sin puntuación. Yuxtaposición sin nexos. Versos sin rima. | «La ruptura con la lógica sintáctica, propia de las vanguardias, se aprecia en "…"» |
| Imágenes irracionales / oníricas | Surrealismo: subconsciente, escritura automática, mundo onírico. | «Las imágenes surrealistas, procedentes del inconsciente, se manifiestan en "…"» |
| Exaltación de la modernidad | Futurismo/Ultraísmo: máquinas, velocidad, ciudad moderna. | «La exaltación futurista de la modernidad se percibe en "…"» |
| Metáforas creacionistas | Creacionismo: nueva realidad poética autónoma. Imágenes insólitas. | «La metáfora creacionista, que crea una nueva realidad autónoma, aparece en "…"» |
| Greguería (Gómez de la Serna) | Humorismo + metáfora en frases breves sorprendentes. | «La greguería, que combina humorismo y metáfora, aparece en la imagen de "…"» |
| Señal en el texto | Rasgo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Imagen y metáfora pura | Comparaciones atrevidas basadas en la emoción, no en la lógica. | «La imagen vanguardista es el eje del texto: en "…" se establece una metáfora pura que busca conmover.» |
| Síntesis de tradición y vanguardia | Formas métricas clásicas (romance, soneto) con imágenes modernas. | «La síntesis tradición-vanguardia, rasgo del 27, se aprecia en el uso de [métrica] con imágenes "…"» |
| Influencia surrealista (2.ª etapa) | Imágenes irracionales, oníricas. Angustia existencial. | «La influencia surrealista de la 2.ª etapa del 27 se aprecia en "…"» |
| Simbolismo lorquiano | Luna=muerte; caballo=pasión; agua=fertilidad; verde=deseo; navaja=violencia. | «El simbolismo lorquiano aparece: la luna, símbolo de muerte, en "…"» |
| Compromiso político (3.ª etapa) | Referencias a la guerra, el exilio, la pérdida de la patria. | «El compromiso político de la 3.ª etapa del 27 se refleja en "…"» |
| Señal en el texto | Tendencia | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Formas clásicas + temas religión/patria | Poesía arraigada (Garcilasismo): soneto, tono sereno. | «La poesía arraigada se manifiesta en el uso de formas clásicas y temas religiosos/patrióticos de "…"» |
| Angustia + lenguaje brusco | Poesía desarraigada (Espadaña): existencial, versículo. | «La poesía desarraigada se aprecia en la angustia existencial y el lenguaje brusco de "…"» |
| Denuncia social + lenguaje llano | Poesía social (años 50): solidaridad con los humildes. | «La poesía social, que busca transformar el mundo, se refleja en la denuncia de "…"» |
| Realismo escénico + espacio simbólico | Teatro posibilista (Buero): lenguaje coloquial, denuncia dentro de los límites. | «El realismo teatral posibilista se aprecia en el lenguaje coloquial y el espacio simbólico de "…"» |
| Señal en el texto | Tendencia | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Violencia extrema + pesimismo (1.ª persona) | Tremendismo (años 40): herencia picaresca, visión sórdida. | «El tremendismo se aprecia en la violencia extrema y la visión pesimista de "…"» |
| Soledad + inadaptación + frustración | Existencialismo (años 40): personaje marginal y desarraigado. | «El existencialismo de la posguerra se manifiesta en la soledad del personaje en "…"» |
| Protagonista colectivo + lenguaje coloquial | Realismo social (años 50): denuncia implícita, personaje-grupo. | «El realismo social se aprecia en el protagonista colectivo y la denuncia implícita de "…"» |
| Monólogo interior + ruptura cronológica | Novela experimental (años 60): perspectivas múltiples, experimentación lingüística. | «La técnica experimental de los 60 se aprecia en el monólogo interior de "…"» |
| Señal en el texto | Tendencia | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Argumento claro + personajes complejos | Recuperación de la narratividad: vuelta al placer de contar historias. | «La recuperación de la narratividad, rasgo de la novela post-75, se aprecia en "…"» |
| Narrador en 1.ª persona + introspección | Subjetividad e intimismo: temas de soledad, amor, identidad. | «La subjetividad como eje se manifiesta en la voz introspectiva del narrador: "…"» |
| Estructura de investigación + suspense | Novela negra/de intriga: personajes moralmente ambiguos. | «Los rasgos de la novela negra se aprecian en la intriga y los ambientes marginales de "…"» |
| Recuperación del pasado / guerra civil | Memoria histórica: voz de los vencidos, fragmentación. | «La literatura de la memoria histórica se manifiesta en "…"» |
| Señal en el texto | Rasgo | Cómo formularlo |
|---|---|---|
| Elementos fantásticos en vida cotidiana | Realismo mágico: inserción natural de lo fantástico. | «El realismo mágico se aprecia en la inserción natural de elementos fantásticos en "…"» |
| Naturaleza que domina al personaje | Regionalismo: selva, pampa, llanos como protagonistas. | «La importancia de la naturaleza, rasgo regionalista, se manifiesta en "…"» |
| Monólogo interior + perspectivas múltiples | Técnicas experimentales del Boom: influencia de Joyce, Faulkner. | «Las técnicas experimentales del Boom se aprecian en el monólogo interior de "…"» |
| Denuncia social + voz de los oprimidos | Poesía de compromiso social: Neruda, Vallejo, Guillén. | «El compromiso social de la poesía hispanoamericana se manifiesta en "…"» |
✅ Texto con 2/2: «La novela realista responde a los valores burgueses de la época: el deseo de verosimilitud conecta con el positivismo científico, mientras que Galdós en Fortunata y Jacinta lleva ese programa al extremo…»
❌ Texto con 1/2: «Los rasgos son: narrador omnisciente, verosimilitud, lenguaje diferenciado. Los autores son Galdós, Clarín y Pardo Bazán. Sus obras son La Regenta, Los pazos de Ulloa…»
La segunda mitad del siglo XIX en España es una época de profundas transformaciones sociales y políticas. La Revolución de 1868, conocida como «La Gloriosa», y los cambios políticos que desencadenó sentaron las bases definitivas para el triunfo del Realismo literario. El reinado de Isabel II había supuesto una época de moderación, de negocios en la Bolsa y de construcción de ferrocarriles; creció una burguesía comercial, financiera e industrial que trasladó al campo literario sus valores: el materialismo, el deseo de ascenso social y la revalorización de lo cotidiano. En el plano intelectual, el positivismo, el evolucionismo darwinista y el krausismo configuran una nueva cosmovisión basada en la observación empírica de la realidad, que es el fundamento filosófico del Realismo literario.
El Realismo, que en Europa triunfa hacia 1850, aspira a reflejar la realidad social contemporánea con verosimilitud y objetividad. Sus características fundamentales son: la observación y documentación minuciosa del entorno; el predominio del narrador omnisciente en tercera persona, que describe ambientes y analiza psicologías con precisión casi científica; la defensa de un estilo antirretórico con preferencia por un lenguaje claro y sobrio; el uso del estilo indirecto libre para expresar palabras o pensamientos de los personajes sin verbo introductor; y el lenguaje diferenciado según la condición social de los personajes, de modo que los diálogos revelan su clase, su origen y su educación. Los temas son variados —el amor, el matrimonio, la familia, la religión, la hipocresía burguesa—, pero siempre con una intención moral: el conocimiento de la realidad al servicio de su mejora.
El Naturalismo, derivación francesa del Realismo de la mano de Émile Zola, lleva estas premisas a consecuencias más extremas: el determinismo —el ser humano no es libre, está condicionado por su herencia biológica y por el medio social— y el materialismo llevan al novelista a tratar ambientes sórdidos con voluntad de análisis científico. En España, el Naturalismo se adopta de forma parcial: se asumen las técnicas descriptivas pero se rechazan las bases ideológicas más extremas, especialmente el ateísmo.
La novela es el género que mejor encarna estos ideales. Benito Pérez Galdós es considerado el mejor novelista español del siglo XIX; su producción tiene un valor histórico, sociológico y literario excepcional. Sus cuarenta y seis Episodios Nacionales constituyen la reconstrucción novelada de la historia de España desde Trafalgar (1805) hasta la Restauración borbónica (1875), creando una nueva forma de novela histórica en la que realidad y ficción se mezclan. En su producción independiente, Fortunata y Jacinta es su obra cumbre: Juanito Santa Cruz está casado con Jacinta, mujer de clase media, y mantiene a la vez relaciones con su amante Fortunata, de clase baja. Galdós presenta con maestría el conflicto entre los instintos naturales y las inevitables presiones sociales. En su última etapa, Misericordia recrea el ambiente cotidiano y la dura situación de la mendicidad madrileña con profundidad espiritual.
Leopoldo Alas «Clarín» produce en La Regenta una de las mejores novelas del siglo XIX en cualquier lengua. Ana Ozores, joven bella y sensible casada con don Víctor Quintanar —mucho mayor que ella—, es acosada por el donjuán de la ciudad, Álvaro Mesía, y por el magistral de la catedral, don Fermín de Pas. La capacidad descriptiva del ambiente provinciano de Vetusta (trasunto de Oviedo) y la profundidad del análisis psicológico de los personajes —lograda a través del monólogo interior y el estilo indirecto libre— convierten la obra en un documento demoledor de la hipocresía burguesa de la Restauración. Emilia Pardo Bazán introduce el Naturalismo en España en Los pazos de Ulloa, cuya acción se desarrolla en el medio rural gallego, caracterizado por la ignorancia, la violencia y la crueldad. A diferencia de Zola, Pardo Bazán no acepta el ateísmo naturalista y construye su propio naturalismo espiritualista. Juan Valera, en cambio, cultiva un Realismo más idealista y esteticista en Pepita Jiménez.
En poesía, el posromanticismo produce dos figuras capitales. Gustavo Adolfo Bécquer elabora en sus Rimas una poesía breve, musical e intimista, con versos asonantes de distintas medidas y gran intensidad emocional pero naturalidad expresiva; su influencia sobre la lírica posterior —incluyendo la Generación del 27— es decisiva. Rosalía de Castro, en Cantares galegos, Follas novas y En las orillas del Sar, da voz a la saudade y al dolor con un intimismo que anticipa la sensibilidad moderna. En teatro, el período está dominado por la alta comedia moralizante de Tamayo y Baus, el drama neorromántico de gran efectismo sentimental de José de Echegaray —Premio Nobel en 1904— y el drama social de Joaquín Dicenta (Juan José). La producción dramática de Galdós, con obras como Realidad o Electra, supera el convencionalismo de la época aunque no alcance la altura de su narrativa. El Realismo español entronca con la tradición picaresca y cervantina para producir algunas de las obras narrativas más complejas de la literatura en español.
El fin del siglo XIX y el comienzo del XX marcan en España una profunda crisis cultural e ideológica. La pérdida de las últimas colonias —Cuba, Puerto Rico y Filipinas— en 1898 agrava el desencanto intelectual ante el atraso del país. En este contexto de crisis del liberalismo burgués y auge del movimiento obrero surgen dos corrientes literarias que comparten el rechazo del Realismo y la voluntad de renovar el lenguaje: el Modernismo y la Generación del 98. Ambos movimientos coinciden en su actitud rebelde frente a los valores burgueses, en la desconfianza en la razón, el subjetivismo, el individualismo y el pesimismo; lo que los diferencia es fundamentalmente la orientación: el Modernismo busca la belleza y la evasión estética, mientras que la Generación del 98 dirige su mirada crítica hacia la realidad española.
El Modernismo nace en Hispanoamérica, impulsado por Rubén Darío, y llega a España en los años 90 del siglo XIX. Del parnasianismo recoge el principio del «arte por el arte» y la obsesión por la perfección formal; del simbolismo, la atracción por la mitología, la Edad Media y el sentido musical del lenguaje. Sus características son: el exotismo y el cosmopolitismo, el léxico brillante lleno de metáforas e imágenes sensoriales, la renovación métrica mediante versos poco usados en la poesía clásica castellana (eneasílabo, dodecasílabo, alejandrino) y la búsqueda de la expresividad sensorial a través de sinestesias, aliteraciones y neologismos. En España, Manuel Machado —en libros como Alma, El mal poema o Ars moriendi— expresa a través de la sensualidad modernista una visión decadente de la existencia; Juan Ramón Jiménez en su primera etapa sensitiva (Arias tristes, Jardines lejanos) también responde plenamente a este impulso.
La Generación del 98 siente especial preocupación por la decadencia de España. Todos sus miembros denuncian los males del país y tratan de regenerarlo mediante la búsqueda de lo esencialmente español. Miguel de Unamuno lleva el existencialismo a sus últimas consecuencias: en sus «nivolas» —novelas llenas de diálogos que resuelven sus grandes cuestiones filosóficas— como Niebla, Abel Sánchez y San Manuel Bueno, mártir, aborda el ansia de eternidad, la necesidad e imposibilidad de la fe, y la dificultad de comunicación entre individuos. Su ensayo El sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo desarrollan estas mismas preocupaciones. Azorín ofrece en La voluntad relatos con descripción pausada y subjetiva del paisaje y las personas; su ensayo Castilla busca los valores espirituales que han forjado la cultura española. Pío Baroja puebla sus relatos de aventuras y sucesos externos, pero su interés no es el retrato de la sociedad sino la peripecia de un protagonista que acaba en una actitud desengañada y pesimista: así ocurre en La busca, El árbol de la ciencia y Zalacaín el aventurero. Antonio Machado, tras un inicio modernista en Soledades, galerías y otros poemas, alcanza su plenitud noventayochista en Campos de Castilla, donde la descripción del paisaje castellano da pie a cuestionar el sentido de su vida y el de su patria en decadencia.
Valle-Inclán es el caso más singular del período: inicia su trayectoria como narrador sensual y decadente en las Sonatas, para evolucionar hacia la técnica del esperpento —la visión deformadora y grotesca de la realidad española— que culmina en Luces de bohemia (1920), obra de ruptura total que anticipa el expresionismo europeo. El ensayo moderno tiene también en este período una figura capital en Azorín.
En el teatro, el período anterior a 1936 permite distinguir un teatro comercial integrado y un teatro marginal renovador. El teatro comercial, representado por Jacinto Benavente —Premio Nobel en 1922—, cultiva la comedia de salón, el drama rural y la farsa, siendo Los intereses creados su obra más notable: une la tradición de la commedia dell'arte con el teatro clásico español. El sainete madrileño de Carlos Arniches y el andaluz de los hermanos Álvarez Quintero también cosechan enorme éxito de público. Pedro Muñoz Seca crea el género cómico del «astracán» en obras como La venganza de don Mendo. El teatro renovador, que no llega a estrenarse en los teatros comerciales de la época, está representado por Valle-Inclán y sus esperpentos y por Unamuno con obras de tema existencial como Fedra.
La Generación del 14 o Novecentismo designa a un grupo de escritores españoles que se sitúa cronológicamente entre la Generación del 98 y la del 27. El término «novecentismo» fue acuñado por Eugenio d'Ors en 1906, y la fecha referencial del grupo es 1914, año en que comienza la Primera Guerra Mundial y en que Ortega y Gasset pronuncia su célebre conferencia «Vieja y nueva política» en el teatro de la Comedia de Madrid. Son ensayistas como José Ortega y Gasset y el propio d'Ors, novelistas como Gabriel Miró o Ramón Pérez de Ayala, y un poeta que lo trasciende todo, Juan Ramón Jiménez.
Las características que definen a estos autores son: el racionalismo y el rigor intelectual frente al irracionalismo modernista; el antirromanticismo, que rechaza los sentimientos y pasiones por actitudes equilibradas y serenas; el intelectualismo como método de análisis; el europeísmo, que propugna la modernización intelectual del país y su vinculación a la cultura europea; el cosmopolitismo, con preferencia por la cultura urbana frente al ruralismo noventayochista; y el esteticismo, que concibe la obra artística como un objeto autosuficiente —el arte puro— alejado del sentimentalismo y del realismo. De ahí surge el distanciamiento entre el arte y la vida que Ortega denominará «la deshumanización del arte» y que ejercerá una influencia decisiva sobre las vanguardias y la Generación del 27.
En el ensayo, Ortega y Gasset es considerado el inspirador del grupo y cultiva el género en obras de enorme influencia. En Meditaciones del Quijote desarrolla su idea de la razón vital, según la cual el verdadero conocimiento procede de la experiencia vivida por cada individuo en unas circunstancias concretas. En La rebelión de las masas denuncia la disgregación social causada por los nacionalismos y los separatismos regionales, y propone sustituir la democracia de masas por un gobierno de minorías cultas. En La deshumanización del arte expone que el arte nuevo divide al público entre los que lo entienden y los que no: el arte nuevo es antipopular y hermético, solo para minorías escogidas; su rasgo principal es la metáfora y el placer estético es un placer intelectual, no sentimental. Eugenio d'Ors es conocido por sus «glosas», artículos periodísticos breves en los que comenta hechos de actualidad tratando de extraer un pensamiento universal.
La novela novecentista renueva la novela decimonónica siguiendo dos tendencias. En la novela intelectual, Ramón Pérez de Ayala construye un perspectivismo narrativo a través de los puntos de vista de los personajes, en paralelo a las reflexiones filosóficas de Ortega; la acción pierde importancia y los personajes se convierten en símbolos o ideas: A.M.D.G., Troteras y danzaderas y Belarmino y Apolonio son sus obras más representativas. Gabriel Miró cultiva la novela lírica, en la que la acción se reduce al mínimo y se desarrolla en cuadros fragmentarios con una sensualidad propia de la lírica; así se comprueba en Las cerezas del cementerio o Nuestro Padre San Daniel.
La poesía del Novecentismo tiene su máximo representante en Juan Ramón Jiménez, figura difícil de clasificar por lo particular y original de su obra, que manifiesta características del modernismo, el novecentismo e incluso la poesía de vanguardia. Él mismo describió su evolución poética en el famoso poema «Vino, primero, pura, / vestida de inocencia…» de Eternidades y estableció tres etapas en su producción. La primera o época sensitiva (hasta 1915) es de carácter neorromántico y modernista: Arias tristes y Jardines lejanos. La segunda o época intelectual (1916-1936) supone la ruptura con la estética modernista hacia una poesía pura, más intelectual, de gran concentración conceptual y emotiva, dirigida a una minoría por su difícil comprensión, en poemas cortos que se liberan de la estrofa tradicional y de la rima: Diario de un poeta recién casado y Eternidades. La tercera o época suficiente o verdadera (desde 1936, la del exilio) presenta una poesía cada vez más esencial y desnuda, en la que aparece un dios identificado con la belleza y la conciencia: Dios deseado y deseante. Juan Ramón recibió el Premio Nobel de Literatura en 1956 y su influencia sobre la Generación del 27 es decisiva: fue su maestro y modelo reconocido. También forma parte de su obra Platero y yo, conjunto de poemas en prosa en torno al poeta y al burrito Platero en el paisaje de Moguer.
Los movimientos de vanguardia o «ismos» surgen en Europa en las primeras décadas del siglo XX y viven su apogeo en los años 20, desapareciendo en la década de los 30. Su contexto es el período de entreguerras: la Primera Guerra Mundial (1914-1918) genera desconfianza en la razón y en la ciencia —a mayor cientifismo e industrialismo, mayor crueldad y deshumanización— y la depresión económica posterior culmina con la aparición de regímenes autoritarios. El artista de vanguardia decide prescindir de la razón y de todas las estructuras morales y sociales para revolucionar con un arte radicalmente irracional que exprese los deseos más profundos del ser humano.
Los movimientos vanguardistas presentan una serie de rasgos comunes: se dan a conocer mediante manifiestos en revistas literarias que atacan el arte anterior y proclaman nuevas propuestas estéticas; tienen voluntad de experimentación y desarrollo de un arte nuevo; rechazan toda estética precedente; tienen carácter elitista, dirigido a una minoría; exaltan la creatividad y la originalidad por encima de todo; y defienden el arte por el arte, como juego divertido alejado de la realidad y del sentimentalismo, es decir, un arte deshumanizado. Este rasgo de la deshumanización conecta directamente con el novecentismo de Ortega y ejercerá influencia decisiva en la Generación del 27.
Los movimientos de vanguardia europeos más relevantes son varios y a veces contradictorios. El Expresionismo, de origen germano, defiende que el arte debe representar la realidad interior: el artista la interpreta influido por sus emociones, angustias y frustraciones, de modo que su visión queda deformada. En esta estética se sitúa la técnica deformante y caricaturizadora del esperpento de Valle-Inclán. El Futurismo, de origen italiano, encabezado por Marinetti, proclama el nacionalismo, el militarismo y la industrialización: su rechazo al lenguaje anterior les lleva a destruir la sintaxis, emplear infinitivos y signos matemáticos. En España, Pedro Salinas dedica poemas a un automóvil, una máquina de escribir o una bombilla; Rafael Alberti compone un madrigal al billete de tranvía. El Cubismo, con los caligramas de Apollinaire, utiliza técnicas de la pintura como la superposición de planos y diferentes tipografías en modo de «collage»; influyó especialmente en Gerardo Diego y en su obra Manual de espumas. El Dadaísmo, encabezado por Tristán Tzara, surge en Suiza durante la Primera Guerra Mundial como movimiento de rebeldía pura contra la lógica, el sentido común y las convenciones estéticas que habían conducido al absurdo de la guerra. El Surrealismo, fundado oficialmente por André Breton en 1924, trata de representar en el poema la verdadera realidad del ser humano, que no es la que piensa sino la que siente de forma inconsciente durante el sueño o el estado de duermevela: de ahí proceden las imágenes caóticas pero espontáneas que transparentan la mente del poeta libres del control represivo de la razón. La influencia del psicoanálisis de Freud es patente. El Surrealismo es el movimiento vanguardista más influyente en la literatura posterior y fue acogido con entusiasmo por pintores como Salvador Dalí, cineastas como Luis Buñuel y poetas como García Lorca (Poeta en Nueva York), Vicente Aleixandre (La destrucción o el amor), Rafael Alberti (Sobre los ángeles) y Luis Cernuda (Los placeres prohibidos).
En España entraron muy temprano los ismos europeos. Ramón Gómez de la Serna fue la figura central del vanguardismo español: dirigió la revista Prometeo donde aparecieron los primeros manifiestos vanguardistas. Lo más importante de su creación son las «greguerías», definidas por él mismo como la suma de humorismo y metáfora: son breves e ingeniosas asociaciones que transforman la realidad, como «El platillo es el sol de la orquesta» o «Las gaviotas nacen de los pañuelos que dicen ¡adiós! en los puertos». Las greguerías influyeron directamente en las metáforas de los poetas del 27. Los dos ismos propiamente hispanos son el Ultraísmo, que sintetiza varios movimientos europeos y se difunde a través de la revista Ultra —entre sus miembros, el argentino Jorge Luis Borges o Guillermo de Torre—, y el Creacionismo, difundido por el poeta chileno Vicente Huidobro, que defiende la capacidad creadora de las imágenes: «Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol» es su máxima; su libro Altazor es la expresión máxima de su experiencia creacionista. En España, el máximo representante del creacionismo es Gerardo Diego (Fábula de Equis y Zeda).
En Hispanoamérica, César Vallejo y Pablo Neruda aprovechan las posibilidades del surrealismo para ofrecer la visión de un mundo caótico presidido por la angustia: Trilce de Vallejo y Residencia en tierra de Neruda son sus obras fundamentales en esta etapa. Los poetas españoles de la época vanguardista, sin embargo, no rompieron del todo con la tradición: sintetizaron las ideas y técnicas poéticas más novedosas con la tradición de la poesía hispánica, tanto popular como culta, y a través del surrealismo iniciaron el proceso de rehumanización de su poesía. Esta síntesis de tradición y vanguardia es precisamente la marca de identidad de la Generación del 27.
La Generación del 27 es un grupo de jóvenes poetas que comenzaron a renovar el panorama literario español en la década de 1920. La fecha referencial del grupo es 1927, cuando en el Ateneo de Sevilla se conmemora el tercer centenario de la muerte de Luis de Góngora: este poeta barroco, considerado hasta entonces oscuro y secundario, se convirtió en su modelo de inspiración por sus innovaciones metafóricas y la libertad y amplitud de su lenguaje. Los principales integrantes son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Luis Cernuda y Rafael Alberti, a los que hay que añadir a Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Merecen también mención las poetas de las Sinsombrero —Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcín— injustamente olvidadas durante décadas.
Comparten una serie de rasgos biográficos e intelectuales: todos son de edades similares, con gran cultura literaria y origen familiar acomodado; durante la Guerra Civil apoyaron a la República; trabaron amistad entre ellos, sobre todo en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde también estuvieron Juan Ramón Jiménez, Salvador Dalí y Luis Buñuel; colaboraron en las mismas revistas (La Gaceta Literaria, Revista de Occidente); reconocen como maestros a Juan Ramón Jiménez y a Ortega y Gasset; y comparten un afán de modernizar la poesía rechazando la tradición modernista y del siglo XIX. Su rasgo más destacado es la síntesis de lo clásico y lo moderno: aúnan lo tradicional y lo renovador, el gusto por lo popular y lo culto, lo español y lo universal.
Sus tendencias poéticas son tres. La poesía neopopular, de aparente sencillez expresiva pero de cuidadosa elaboración estética, se inspira en la poesía clásica de Góngora y en el Romancero y los villancicos populares: Rafael Alberti la representa en Marinero en tierra y García Lorca en Canciones, el Romancero gitano y el Poema del cante jondo. La poesía pura, procedente de Juan Ramón Jiménez, se caracteriza por la depuración expresiva, la supresión de la anécdota y la preferencia por poemas breves de arte menor: influye en la etapa inicial de casi todos los miembros, pero especialmente en Pedro Salinas y en Jorge Guillén, cuyo Cántico (1928) es su libro más representativo. La poesía vanguardista coincide con las características del arte nuevo: la huella futurista aparece en Salinas, la creacionista y ultraísta en Gerardo Diego (Imagen, Manual de espumas); la poesía surrealista —con poemas largos en verso libre, ritmo por repeticiones e imágenes irracionales— está presente en Alberti (Sobre los ángeles), Cernuda (Los placeres prohibidos), García Lorca (Poeta en Nueva York) y Aleixandre (Espadas como labios), aunque ninguno practicó la escritura automática pues para ellos era fundamental la elaboración consciente del lenguaje poético.
En la evolución del grupo se distinguen tres etapas. En la década de 1920, conviven la métrica y la musicalidad popular con la búsqueda de las realidades esenciales de la poesía pura. Hacia 1930, casi todos asimilan las técnicas del surrealismo, que se alían con la problemática social de los años de la República y de la Guerra Civil. A partir de 1939, el grupo se dispersa —unos exiliados, otros muertos como Lorca, otros en España— y cada uno evoluciona de forma diversa, aunque es común la voluntad de escribir una poesía más clara y solidaria con el ser humano corriente. Vicente Aleixandre recibe el Premio Nobel de Literatura en 1977.
Federico García Lorca es el autor más universal del grupo y el de mayor proyección internacional. Su teatro está presidido por la constante lucha entre el principio de autoridad y el principio de libertad, cuyo resultado es un sentimiento de frustración casi siempre encarnado en mujeres cuyos deseos son irrealizables. En su bloque de tragedias de ambiente rural están sus mejores obras. En Bodas de sangre, la pasión frustra una boda y trae la muerte de los dos amantes varones de familias enemigas. En Yerma, la esterilidad frustra los anhelos de una mujer de ser madre. En La casa de Bernarda Alba, el luto y los convencionalismos sociales hacen que Bernarda imponga por la fuerza un código de conducta represivo que frustra cualquier anhelo vital y de libertad en sus hijas, con el resultado de la locura de la abuela, el suicidio de Adela —la más rebelde— y la aceptación resignada en las demás. Sus protagonistas son mujeres que deben reprimir su amor y su sexualidad por imposición social, en un ambiente andaluz donde el simbolismo es fundamental: la luna representa la muerte, el caballo la pasión y la muerte, el agua la fertilidad, el verde el deseo, las navajas la violencia.
La Guerra Civil puso punto final a la Edad de Plata de las letras españolas. Han muerto grandes creadores —Valle-Inclán, García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández—; la presión de la censura obliga a los escritores que no se han exiliado a esquivarla. Acabada la guerra, son muchos los escritores que se exilian: si los primeros años de la poesía de exilio son los más combativos, con el paso del tiempo predominan la nostalgia y el anhelo de volver. Entre los exiliados se halla la mayoría del grupo del 27. León Felipe (Español del éxodo y el llanto) denuncia desgarradamente los males de la patria empleando el versículo, con abundantes reiteraciones. Miguel Hernández, que representa el puente entre el 27 y la generación del 36, compone mayormente en la cárcel su último libro, Cancionero y romancero de ausencias, donde une su sinceridad humana y la perfección técnica.
En la poesía española de posguerra, Dámaso Alonso bautizó las dos tendencias fundamentales. La poesía arraigada, vinculada al bando vencedor, ensalza los valores tradicionales (amor, familia, religión, imperio) empleando el soneto; está publicada en las revistas Garcilaso y Escorial y tiene en Luis Rosales (La casa encendida) su figura más destacada. La poesía desarraigada, angustiada por la situación histórica, aborda lo religioso desde la duda y la desesperación, emplea el versículo y aparece en la revista Espadaña: Dámaso Alonso inaugura esta tendencia con Hijos de la ira (1944), libro de imágenes violentas y lenguaje brusco que expresa la angustia de un mundo sin Dios; Blas de Otero la continúa con Ángel fieramente humano.
Esta angustia, trasladada a las circunstancias históricas concretas, desemboca en la poesía social de los años 50: una poesía de urgencia y testimonio de la injusticia y de solidaridad con los oprimidos. En 1955 se publican dos libros que marcan la nueva poesía: Pido la paz y la palabra de Blas de Otero, y Cantos íberos de Gabriel Celaya. En los años 60, la Generación del 50 —Jaime Gil de Biedma, José A. Goytisolo, Ángel González— rescata la intimidad, los recuerdos, el erotismo, la amistad y la vida cotidiana en lo que se ha denominado «poesía de la experiencia». En 1970, la Generación de los Novísimos —Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán, Guillermo Carnero, Ana María Moix— constituye un nuevo vanguardismo que incorpora motivos culturales extranjeros, el influjo del cine, el jazz y las técnicas surrealistas. En las últimas décadas se percibe una pluralidad de tendencias: poesía de la experiencia (Luis García Montero), neosurrealismo (Blanca Andreu), realismo, neoerotismo; y en el siglo XXI, los versos de Jorge Riechmann y Elvira Sastre traen nuevas reivindicaciones sociales.
El teatro de posguerra, cohibido bajo la censura, discurre por dos cauces principales. El primero, la tradición y la evasión, hace apología de la unidad de España, el patriotismo o el catolicismo (Juan Ignacio Luca de Tena, Joaquín Calvo Sotelo); la comedia de evasión urbana y burguesa (Edgar Neville, El baile) trata temas como el amor o los celos. Más interesante es el teatro nacido de la revista de humor La Codorniz, que entronca con el teatro europeo del absurdo: Miguel Mihura con Tres sombreros de copa (escrita en 1932, no estrenada hasta 1952) y Jardiel Poncela con Eloísa está debajo de un almendro. En una línea distinta nace el teatro comprometido: Antonio Buero Vallejo inaugura el realismo social con Historia de una escalera (1949, Premio Lope de Vega), que denuncia la inmovilidad social dentro de los límites permitidos por la censura —teatro posibilista—; Alfonso Sastre es más combativo en Escuadra hacia la muerte. En los años 60, la apertura tímida del franquismo trae el teatro experimental de Fernando Arrabal y Francisco Nieva. En la etapa final del franquismo surgen las compañías de teatro independiente: Els Comediants, La Fura dels Baus, Els Joglars, El Tricicle, La Cubana. Tras la Transición, Juan Mayorga es el dramaturgo más representativo: reflexiona sobre las distintas formas de dominación y abuso en víctimas indefensas, ya revisando grandes acontecimientos históricos (Cartas de amor a Stalin) o reflexionando sobre el presente (Hamelín).
La Guerra Civil (1936-1939) dificultó el normal desenvolvimiento del quehacer literario y supuso una ruptura traumática. Los primeros años de la posguerra están marcados por el exilio y la censura. Cada década va a estar marcada por una tendencia dominante: novela existencial en los 40, realismo social en los 50 y experimentación en los 60. Los novelistas del exilio —Ramón J. Sender (Réquiem por un campesino español), Max Aub (El laberinto mágico), Rosa Chacel (Memorias de Leticia Valle)— giran en torno a la guerra civil y sus secuelas, y son continuadores del Realismo pero sin prescindir de técnicas renovadoras.
En España, la novela de los años 40 presenta un reflejo amargo de la vida cotidiana desde un enfoque existencial. Los personajes son seres desarraigados, angustiados y marginales; los temas son la soledad, la inadaptación, la frustración, el hambre, la pobreza y la muerte. Todo ello revela el malestar de la posguerra sin poder atribuirlo a la situación política, a causa de la férrea censura. Los autores más importantes son Camilo José Cela, cuya La familia de Pascual Duarte (1942) inaugura la novela tremendista —en la que la violencia extrema y la visión pesimista se mezclan con la herencia picaresca y el esperpento—; Carmen Laforet, cuya Nada (1945, primer Premio Nadal) narra la vida de una joven que llega a estudiar a Barcelona y convive en un ambiente de mezquindad, histeria e ilusiones frustradas; y Miguel Delibes, cuya La sombra del ciprés es alargada (Premio Nadal de 1947) sumerge al protagonista en una vida de frustración y tristeza por la hipocresía moral de una capital de provincia.
En los años 50 la novela evoluciona hacia el realismo social. El enfoque es ahora realista: se muestran las miserias del momento presente con el objetivo de dar testimonio de los problemas de España (realismo objetivo) o de denunciar la injusticia (realismo crítico). El ambiente social se convierte en tema narrativo; el interés individual se sustituye por el colectivo; los hechos se concentran en cortos periodos de tiempo y en espacios reducidos; el narrador se limita a contar lo que ocurre sin comentar (técnica cinematográfica); y el lenguaje sencillo reproduce el habla real mediante el diálogo. Camilo José Cela publica La colmena (1951), donde más de trescientos personajes se entrecruzan en el Madrid de la posguerra en poco más de dos días (técnica caleidoscópica), evidenciando un eterno presente sin salida. Miguel Delibes presenta en El camino la vida de un pueblo a través de ojos infantiles, y en Las ratas su predilección por los personajes humildes como portadores de valores puros. Rafael Sánchez Ferlosio cuenta en El Jarama (1955) un día de ocio de unos jóvenes cuyo ahogamiento final evidencia una visión crítica de la vida española sin grandes metas ni esperanzas.
En los años 60, los novelistas abandonan las esperanzas de que sus obras tengan repercusión social directa y centran sus esfuerzos en la renovación formal y la experimentación técnica. Es decisiva la publicación de Tiempo de silencio de Luis Martín Santos (1962), el impacto del boom de la narrativa hispanoamericana —García Márquez con Cien años de soledad— y el conocimiento de escritores europeos y norteamericanos (Kafka, Proust, Joyce, Faulkner). Esta novela se caracteriza por el punto de vista múltiple o perspectivismo, la estructura compleja con desorden cronológico y saltos temporales (flash-back), la importancia del monólogo interior y el flujo de conciencia, el lenguaje barroquizante que mezcla registros cultos y vulgares, y la estructura caleidoscópica. Junto a Martín Santos, Miguel Delibes con Cinco horas con Mario (1966), Juan Goytisolo con Señas de identidad (1966), Juan Marsé con Últimas tardes con Teresa (1966), Juan Benet con Volverás a Región (1967) o Gonzalo Torrente Ballester con La saga/fuga de J.B. (1972) son los autores más importantes. El comienzo del cambio hacia formas más tradicionales se produjo en 1975 con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, que revelaba ya una vuelta a la narratividad, es decir, la recuperación de la intriga.
Con la muerte de Franco en 1975, la llegada de la democracia y el fin del aislamiento español se abre un nuevo periodo para la narrativa. El nexo de unión de las distintas tendencias de esta etapa es la vuelta a la narratividad: la recuperación de la intriga y el viejo placer de contar y leer historias. El experimentalismo agotado da paso a un retorno a formas narrativas tradicionales, iniciado ya con La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza (1975). Las novelas de esta época vuelven al relato tradicional con una historia interesante en sí misma, donde predomina un sentimiento de desencanto, una visión irónica y distante de los problemas colectivos en beneficio de temas más personales o íntimos como la soledad, las relaciones personales, la realización individual, el amor, el erotismo o la infancia. Se advierte también un mayor deseo de comunicación con el lector y una pérdida del hermetismo experimental.
En términos generales, conviven dos generaciones de novelistas: los formados bajo el franquismo —Gonzalo Torrente Ballester, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Juan Goytisolo— y los que empiezan a publicar en los años 80 y 90. De los primeros destacan Nubosidad variable de Carmen Martín Gaite, que a través de la escritura (cartas, diarios) de las protagonistas recorre sus constantes temáticas —incomunicación, carencia de amor, búsqueda de la propia identidad—; y El hereje de Miguel Delibes, excelente novela histórica que constituye un elogio a la tolerancia religiosa en la sociedad autoritaria de Carlos V.
Las tendencias más sobresalientes de la narrativa reciente son varias. La novela policiaca o de intriga, casi siempre influida por la novela y el cine negro americano, está representada por Manuel Vázquez Montalbán y su detective Carvalho (Los mares del Sur, Asesinato en el Comité Central), por Antonio Muñoz Molina (Plenilunio, Beltenebros) y por Eduardo Mendoza, quien parodia el género haciendo protagonista a un investigador salido del manicomio (El misterio de la cripta embrujada). La novela histórica sitúa la acción en marcos temporales pasados: El capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte, Historia del rey transparente de Rosa Montero, o novelas sobre el pasado reciente de la guerra civil como Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, El lápiz del carpintero de Manuel Rivas o El corazón helado de Almudena Grandes. La metanovela hace de la propia creación literaria su tema central: en El desorden de tu nombre de Juan José Millás asistimos al proceso de construcción de la novela, y en Beatus ille de Antonio Muñoz Molina el narrador es un personaje sobre el que se investiga dentro de la misma obra. La novela intimista tiene como protagonista a una persona de mediana edad desconcertada y angustiada que vive en un espacio urbano actual: Juegos de la edad tardía de Luis Landero, La soledad era esto de Juan José Millás, Todas las almas de Javier Marías. La novela neorrealista o testimonial ofrece una visión desencantada de la vida con protagonistas jóvenes, violencia y jergas del mundo de la noche: Historias del Kronen de José Ángel Mañas, Días contados de Juan Madrid. Merecen también mención las novelas de Enrique Vila-Matas (Bartleby y compañía) y las de Javier Cercas (Soldados de Salamina, Anatomía de un instante). En conclusión, dos aspectos definen la novela española desde 1975: su carácter aglutinador —acoge prácticamente todas las tendencias posibles— y la individualidad de cada novelista, que elige la orientación que le resulta más adecuada para expresar su particular visión de la realidad.
En el siglo XX, la poesía y la narrativa hispanoamericanas cobran una importancia y un prestigio sin precedentes, influyendo de manera decisiva en la literatura española y europea. En la segunda mitad del siglo XX, aunque las vanguardias siguieron ejerciendo un poderoso influjo —especialmente el Surrealismo— los poetas americanos de mediados de siglo en adelante emplean un lenguaje más lógico y llano para representar inquietudes existenciales, metafísicas, religiosas y políticas. Tal vez sea el chileno Nicanor Parra (Poemas y antipoemas, 1954) la figura más representativa de la «antipoesía»: participando de una expresión antirretórica —clara, coloquial y prosaica— ofrece un testimonio crítico que no solo afecta al entorno (tecnificación, consumismo) sino a las propias convenciones literarias. Pablo Neruda y Mario Benedetti ponen su poesía al servicio del conflicto obrero y la denuncia de las dictaduras. El mexicano Octavio Paz —Premio Nobel en 1990— es un profundo conocedor de las culturas precolombinas, orientales y grecolatinas; tras poemas centrados en el amor y la soledad, escribe composiciones filosóficamente más hondas sobre el poder crítico del lenguaje (Salamandra, Ladera este).
En la narrativa, hasta 1940-1945 predomina el gusto por el realismo narrativo donde el peso de la naturaleza americana condiciona la vida de sus habitantes: la novela de la tierra (Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, con el gaucho como protagonista) y la novela indigenista, que denuncia la marginación del indio americano (El mundo es ancho y lejano de Ciro Alegría). Entre 1945 y 1960 asistimos a los comienzos del realismo mágico: se supera el realismo tradicional y junto a las realidades inmediatas irrumpen la imaginación y lo fantástico, se incorporan las novedades formales de Kafka, Joyce o Faulkner (perspectivismo, monólogo interior, técnica caleidoscópica, saltos temporales). Son Jorge Luis Borges con sus cuentos de El Aleph y Ficciones, Miguel Ángel Asturias —Premio Nobel en 1967— con El señor presidente, Alejo Carpentier con El siglo de las luces, y Juan Rulfo con Pedro Páramo y El llano en llamas.
A partir de 1960 hablamos de la consolidación del «Boom»: un fenómeno literario alentado editorialmente desde Barcelona que convierte a la narrativa hispanoamericana en referencia mundial. Su objetivo es llevar a sus últimas consecuencias las innovaciones anteriores: ampliación temática, consolidación del realismo mágico —en el que los mitos forman parte de la realidad cotidiana—, renovación de las técnicas narrativas y preocupación extrema por la forma y el lenguaje. El colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel en 1982, nos introduce en mundos aparentemente reales que conectan espontáneamente con la fantasía y la leyenda: su obra cumbre es Cien años de soledad. El mexicano Carlos Fuentes revisa la historia de su país con las nuevas técnicas narrativas experimentales: La muerte de Artemio Cruz es su obra más representativa. El peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel en 2010, analiza con técnicas experimentales la barbarie y la violencia en todos los ambientes de América: Conversación en la catedral y La fiesta del chivo son sus obras más ambiciosas.
Con el paso del tiempo, los integrantes del Boom fueron perdiendo la imagen de grupo por discrepancias políticas, y los caminos narrativos posteriores tienen un marcado carácter individual. Aun así, pueden destacarse dos rasgos comunes: el intento de reconstruir la narración clásica explotando la intriga, y el enfrentamiento de los personajes a problemas existenciales, sociales o artísticos de una cultura globalizada. El realismo mágico continúa en Isabel Allende (La casa de los espíritus, Cuentos de Eva Luna); el humor para revisar historias íntimas aparece en Alfredo Bryce Echenique (Un mundo para Julius) y Roberto Bolaño (Los detectives salvajes); la literatura y el cine determinan ficciones como El cartero de Neruda de Antonio Skármeta y El beso de la mujer araña de Manuel Puig.
2. La relaciona con el movimiento o tendencia literaria al que pertenece
3. La contextualiza sociohistóricamente: qué ocurría cuando se escribió
4. La sitúa en la tradición literaria: con qué corrientes dialoga, qué innova
Bodas de sangre, estrenada en 1933, es la primera de la trilogía rural de García Lorca. Pertenece a la Generación del 27 y representa una de las cimas del teatro español del siglo XX.
Se escribe en los años de la Segunda República española. Lorca fusiona la tradición literaria española —el romancero y el folclore andaluz— con el surrealismo vanguardista. Frente al teatro comercial de Benavente, representa el teatro renovador que no llegó a estrenarse en los teatros comerciales de la época.
La Novia ama a Leonardo pero está prometida a otro. El día de la boda huyen juntos; el Novio los persigue y ambos hombres mueren. La estructura es circular. Es una tragedia moderna: el destino fatal es inevitable; los personajes carecen de nombre propio —excepto Leonardo— porque son arquetipos de pasiones universales. Simbolismo: luna=muerte, caballo=pasión, navajas=violencia, azahar=pureza truncada. Alterna prosa y verso. Inauguró la trilogía con Yerma y La casa de Bernarda Alba.
La Regenta se publica en dos tomos entre 1884 y 1885 y es considerada una de las mejores novelas del siglo XIX en cualquier lengua. Clarín pertenece al Realismo español.
Se escribe en la época de la Restauración borbónica, en una España donde la burguesía provincial y la Iglesia ejercen un poder social determinante. Clarín construye una crítica demoledora de la hipocresía burguesa y clerical de Vetusta (trasunto de Oviedo).
Ana Ozores, casada con don Víctor Quintanar —mucho mayor que ella—, es acosada por el donjuán Álvaro Mesía y por el magistral don Fermín de Pas. Finalmente el esposo descubre el adulterio y muere en el duelo; Ana queda rechazada por toda la ciudad. Los elementos más destacables son la capacidad descriptiva del ambiente provinciano y la habilidad para el análisis psicológico a través del monólogo interior y el estilo indirecto libre. La obra es la culminación del Realismo español y conecta con el programa naturalista por su descripción minuciosa del ambiente social.
Estrenada en 1949 y ganadora del Premio Lope de Vega, marca un antes y un después en la escena española de posguerra. Frente a la comedia burguesa y el teatro de evasión dominante, Buero lleva al escenario la vida cotidiana con una mirada a la vez existencial y social.
Se escribe en la posguerra inmediata, en la España del racionamiento y la represión franquista. Buero desarrolla su concepto de «teatro posibilista»: denuncia dentro de los límites permitidos por la censura para poder llegar al público.
Tres actos (1919, 1929, 1949), mismo espacio: el rellano de una casa modesta. Treinta años y tres generaciones. En el primer acto Fernando promete a Carmina sacarla de esa escalera; en el tercero, su hijo pronuncia las mismas palabras ante su propia hija. La escalera es el espacio físico y el símbolo central de la trampa social. Estructura circular perfecta. Lenguaje coloquial auténtico.
Publicada en 1944, primera ganadora del Premio Nadal. Pieza clave de la narrativa de posguerra y uno de los textos más importantes de la literatura española escrita por mujeres.
España vive la posguerra inmediata: represión, racionamiento, aislamiento internacional. La influencia del existencialismo francés es perceptible. La joven Andrea llega a Barcelona para estudiar y convive con su familia en la calle Aribau: ruina económica, violencia psicológica, degradación moral.
La casa de la calle Aribau es la metáfora de la España de posguerra: encerrada, violenta, sin futuro. Narración en 1.ª persona autobiográfica. Estilo desnudo con lirismo contenido. Abrió la puerta a narradoras como Ana María Matute y Carmen Martín Gaite.
Checklist del examen
Márcalo todo antes de entregar
| Bloque | Pregunta | Puntos | Elección |
|---|---|---|---|
| Bloque 1 (4 pts) | 1.1a Tema del texto | 0,5 | Obligatoria — texto elegido |
| 1.1b Características lingüísticas y estilísticas | 1,3 | ||
| 1.1c Tipo de texto y género discursivo | 0,2 | ||
| 1.2 Resumen (40-50 palabras exactas) | 0,6 | Obligatoria | |
| 1.3 Texto argumentativo (100-150 palabras) | 1,4 | Obligatoria | |
| Bloque 2 (3 pts) | 2.1 Análisis sintáctico funcional | 1,4 | Elige UNA |
| 2.2 Pares mínimos (0,6) + Análisis inverso (0,8) | 1,4 | ||
| 2.3 Morfología · 2.4 Léxico · 2.5 Variedades | 0,8 c/u | Elige DOS (= 1,6 pts) | |
| Bloque 3 (3 pts) | 3.1 Texto + rasgos del movimiento | 2,0 | Elige UNA |
| 3.2 Desarrollo de un tema | 2,0 | ||
| 3.3 Obra leída anterior a 1939 | 1,0 | Elige UNA | |
| 3.4 Obra leída 1939-2000 | 1,0 | ||
| TOTAL — 90 minutos | 10 | + Descuento máx. –2 pts | |
- He elegido el texto que mejor conozco y me resulta más cómodo
- El tema (1.1a) está expresado como sintagma nominal abstracto en máximo 2 líneas
- En 1.1b NO he hecho listas: cada rasgo va acompañado de su función en el texto y una cita
- He analizado adecuación (pragmática), cohesión (morfosintaxis y léxico) y coherencia (estructura)
- En 1.1c he indicado el TIPO de texto Y el GÉNERO DISCURSIVO específico
- El resumen (1.2) tiene entre 40 y 50 palabras exactas — las he contado
- El texto argumentativo (1.3) tiene entre 100 y 150 palabras y se ve claramente mi tesis
- En sintaxis (2.1) he analizado hasta el nivel de las palabras (categoría + función)
- En 2.2 he usado terminología gramatical precisa y he redactado una explicación, no una lista
- En morfología (2.3): categoría gramatical + estructura morfológica + proceso de formación
- En literatura (3.1/3.2) he hecho una EXPOSICIÓN DE CONJUNTO, NO un catálogo de autores y obras
- En 3.3/3.4 he relacionado la obra con su movimiento, su contexto sociohistórico y la tradición literaria
- He revisado la REDACCIÓN: coherencia, conectores, variedad léxica (penaliza hasta –1 pt)
- He revisado la ORTOGRAFÍA: tildes, b/v, h, mayúsculas y puntuación (–0,25 desde la 2.ª falta)
- La letra es legible y he elegido correctamente: texto + 1 de 2.1/2.2 + 2 de 2.3/2.4/2.5 + 1 de 3.1/3.2 + 1 de 3.3/3.4
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